¿Se debe pagar la Plusvalía?

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plusvalía: claves en la reclamación

La plusvalía municipal, impuesto gestionado por los ayuntamientos, cobrado a los vendedores de inmuebles, en concepto de revaloración del valor del terreno urbano. Dicho hecho imponible en un contexto de crecimiento no había sido cuestionario. Sin embargo, desde el inicio de la crisis inmobiliaria, los precios de las propiedades han tenido caídas superiores al 30%, lo que ha llevado a cuestionar el impuesto.

Esta tasa grava el incremento de valor que experimenta un terreno urbano (aunque incluya edificación) desde su adquisición a su venta y se paga siempre que un inmueble se transmite a través de una venta, una herencia, una donación o una permuta y ha pasado al menos un año en poder de la persona o empresa que lo comercializa.

La variación de valor en la venta de un terreno es fácil de demostrar, pero cuando se trata de un inmueble la cosa es diferente. ¿Qué ocurre al vender una propiedad a un precio inferior al de compra? Desde una posición recaudadora, los ayuntamientos consideran que siempre se da ese incremento de valor, sin excepción, porque realizan el cálculo en base al valor catastral del terreno y no sobre el valor real del mismo. Esto implica que, aunque se venda por mucho menos de lo que se compró, como se calcula aplicando un coeficiente al valor catastral, siempre da a pagar.

La primera sentencia contra las liquidaciones de plusvalía municipal fue en 2010 por un juzgado de lo contencioso de Cuenca que cuestionó la fórmula matemática aplicada. Pero una de las más significativas, al considerar que no se había producido un incremento real del valor del terreno y que no había obligación de tributar por el impuesto, fue la sentencia de 2012 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Cada vez más jueces sostienen ahora esta interpretación.

Doctrina judicial

Los jueces se están posicionando en contra de los ayuntamientos y su poco precisa fórmula de cálculo. Aún así, las demandas prosperan cuando se puede acreditar que no ha existido incremento de valor y sí depreciación.

Se aconseja pagar la plusvalía primero (dentro de los 30 días posteriores a la transmisión; seis meses en el caso de herencias), para evitar sanciones y reclamar después (tiene cuatro años para hacerlo) el importe pagado más los intereses de demora.

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